Caos en Chillán tras violento sismo que tiene en vilo a toda la ciudad
“Mis
hijos, mis hijos”, gritó una vecina de Chillán, y claro, eran las 3.34 de la
madrugada de anoche, con sólo algunos segundos de iniciado el terremoto, y la
fuerza del movimiento hizo a la mujer entrar raudamente a su casa para sacarlos
sanos y salvos del horror en que se estaba convirtiendo la noche de Chillán.
Dos
minutos que hicieron recordar a los habitantes de la ciudad de las tragedias
que han marcado su historia, sismos, siempre sismos, como el que ayer lanzó sus
iracundos 8,3 grados en la
Escala de Richter, con un epicentro también en nuestra
provincia, en Cobquecura.
La
gente salió despavorida de sus casas, los vecinos se preguntaban por si habían
salido bien del terremoto.La ciudad
cayó en una inquietante penumbra y los automóviles comenzaron a circular raudos
por las calles sin semáforos, en busca de aquellos familiares que ya no
contestaban sus teléfonos, por haber colapsado el servicio.
Todos
imaginaron que el terremoto había sido en Chillán.Nadie sabía que finalmente sería tildado por
los expertos como una mega catástrofe, que abarcó con daños de consideración
todos los centros urbanos desde Los Ángeles a Santiago.Varios supusieron que iría acompañado de un
tsunami, pero nadie imaginó que Dichato terminó bajo el agua, como también
Talcahuano y Pelluhue, sumado a Cobquecura, localidad que sigue estando bajo
amenaza de maremoto.
Chillán sufrió con el sismo, sus casas vieron
destrozadas panderetas y los muebles de los vecinos de la ciudad se desplomaron
al interior de sus hogares, causando un verdadero infierno en la noche de la
ciudad.Chillán recordó el fantasma de
1939, sólo que este dejó menos muertos, pero según muchos, fue infinitamente
más potente y aterrador.
Y si a eso se le suma los centenares de reos
sueltospor las calles, el panorama para
el segundo día post sismo en la urbe no es alentador.Chillán esta en crisis, al igual que todo el
centro sur del país, y las urgencias seguramente hoy aparecerán, al igual que
las medidas gubernamentales para controlar a la población, que según las
autoridades, ya ha comenzado con el pillaje.