Impacto en Ultraestación tras colapso de bodega para guardar grano.
El rugido de las 3:34 hizo pensar que lo peor estaba
por venir, y así fue, la tierra comenzó a mostrar su furia y los silos para
guardar grano de la avenida Brasil comenzaron a moverse de un lado para otro,
hasta que se abrieron y rociaron en la calle los codiciados granos.
La voz de alerta comenzó a avanzar entre los
vecinos del sector de Ultraestación, que rápidamente llegaron con palas, sacos,
baldes y camionetas para retirar el apetecido trigo.
“Estábamos asustados, cuando pasó el terremoto
sentíamos llanto y creíamos que la tierra se iba a abrir. Cuando amanecía nos
dimos cuenta que la gente corría hasta donde estaban los silos y creíamos que
era a causa de algún accidente, pero era porque se estaban llevando el grano
para sus casas”, comentó María Espinoza, mientras con sus manos echaba trigo a
un balde.
Algunos de los automovilistas que pasaban por
el sector apreciaron cómo la gente hacía la labor de hormiga, recolectando el
alimento, lo cual fue catalogado simplemente como saqueo.
“No puede ser que la gente tome esta actitud cuando
pasa una catástrofe como esta, por eso después somos catalogados como país
tercermundista. Da entre pena y rabia”, sentenció Augusto Palacios, quien
miraba impávido desde la camioneta la desesperación con que la gente sacaba el
trigo.