Chillán, Domingo 28 de febrero de 2010
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Terror vivieron en Los Volcanes

Carpas en los patios se la habitaciones se dispusieron por sus moradores para pernoctar. Ayer en la tarde se vieron grandes filas de gente esperando comprar provisiones en los negocios comerciales, además de intentar recolectar agua y bencina.

Finalizado el sismo grado 8,3 que afectó a la provincia del Ñuble y a todo el país, en la población Los Volcanes de Chillán, los vecinos salieron a las calles a ver los resultados del movimiento telúrico, motivados además por el miedo que provocaba el permanecer en el interior de las moradas.

Fue algo terrible, algo que nunca esperé vivir. Aunque mi casa no sufrió daños estructurales, quedé sin loza. Estamos esperando que amanezca para poder ver con exactitud cuales son los daños y saber que pasará mañana, porque ya no tenemos agua y la luz se cortó apenas comenzó a moverse la tierra contó Margarita Quezada, pasadas las 04:30 horas de ayer, en el sector de la calle El Volcán.

Ayer en la tarde, los vecinos del sector, salieron con tambores, bidones y botellas, a abrir los grifos de las calles y poder abastecerse de agua, lo que creo grandes colas para lograr poseer algunos litros del vital líquido que producto del terremoto se cortó.

Hemos estado horas esperando por agua y nadie nos viene a ayudar, si no fuera por que nosotros nos hemos movido estaríamos secos. Los bomberos han venido pero es tan poco lo que traen que se tienen que ir al tiro a buscar más, hay una despreocupación , dijo Francisco Martínez, mientras en la bencinera La Puelchoteca , un camión con bencina, abastecía a los vecinos, los que también esperaban en una larga fila.

Carpas y varias sillas, se instalaron en los patios de los estacionamientos de los departamentos del sector, donde los vecinos alegaron que el temor del que fueron protagonistas, no les permite pernoctar dentro de sus casas.

Ni loca que estuviera duermo en mi casa, todos los vecinos vamos a dormir afuera, porque esta va a volver a ser una noche terrible, además que mientras más arriba uno vive en peor. A nosotros se nos cayeron todas las cosas de los muebles y de la casa, gracias a Dios las construcciones son firmes , indicó Nelly Rubilar.

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