Bomberos y Carabineros de Chillán trabajan casi “con lo puesto”
En algunos casos las edificaciones llegaron a sufrir el 40 por ciento de daños en sus dependencias y las pérdidas son millonarias.
Al segundo comandante de Bomberos de Chillán, Enrique Véjar, el terremoto lo encontró como a casi todo el mundo, durmiendo en su hogar con toda su familia. Cuando me di cuenta de que era algo más que un simple temblor, me levanté y puse a salvo a mi gente, salimos al patio de la casa, hasta que el sismo parara , explicó, continuando con que pararse bajo el dintel (debajo de la puerta) como lo hace tanta gente es un error, generalmente esos pilares ceden y son lugares donde hay muchos derrumbes, pudiendo sepultar a una persona. De hecho hemos sabido de personas que han perdido sus extremidades por hacer eso . Y es que Véjar no pierde oportunidad, ni siquiera una entrevista, para colaborar con la seguridad de las personas.
Tras dejar a salvo a su familia, Vejar se fue al cuartel y comenzaron a operar una y otra vez en la ciudad. Incendios, emanaciones de gas, accidentes, derrumbes, personas atrapadas bajo los escombros y todo lo que requería la presencia de estos voluntarios era intentado ser satisfecho por ellos.
Las pocas veces que tuvieron para volver al cuartel les dio el respiro para advertir que las secuelas del sismo que con tanto ardor combatían los había afectado a ellos también.
Todas nuestras unidades han resultado bastante dañadas, la Sexta Comisaría, de Chillán Viejo y la que está en la Población Kennedy han resultado con daños de muy alta consideración y aquí, en el cuartel central, debimos bajar la guardia, que estaba en el tercer piso al gimnasio, porque esa parte se vino toda abajo; en el segundo piso las paredes presentas graves fisuras y, finalmente, en la torre, que es donde se encuentra la sirena, presenta su pilar fracturado y el pilar que sostiene la bocina se vino abajo y se sostiene apenas por el esqueleto metálico .
A juicio del comandante, el famoso cuartel, del que incluso se rumorea fue diseñado por discípulos de Lecorbusier, quedó con el 40 por ciento de sus dependencias inutilizables.
Carabineros no tuvieron mejor suerte
Todas las unidades policiales de Chillán quedaron con daños de diversa consideración. En la Segunda Comisaría el segundo piso presenta gruesas grietas y desprendimiento de material, pero sin duda uno de los que sacó peor parte fue el propio comisario, mayor John Polanco, que como suele ser tradición ocupa la casa contigua a la comisaría, ubicada en la esquina de Bulnes con 27 de Abril. Este domicilio quedó completamente en el suelo por la parte interior. Eso es cierto, pero no es algo de lo que deba preocuparme ahora , dijo con entereza el mayor, quien por otro lado admitió que efectivamente sufrimos muchos daños en nuestros cuarteles, pero lo importante, y es bueno que lo sepa nuestra ciudadanía, es que Carabineros estará haciendo rondas contínuas noche y día, para velar por la seguridad de nuestros vecinos.Acá es evidente que hay familias esperando por sus esposos, por sus padres y por sus hijos, pero nuestro compromiso es mantener el orden y la armonía en nuestras calles , declaró el mayor.
Finalmente, en el cuartel de la Policía de Investigaciones no hubo mayores daños, salvo una fisura en parte de su estructura, que a primera vista no revestiría mayores inconvenientes para seguir siendo utilizados en forma normal.
De todos modos, las unidades que ocupaban las oficinas del segundo piso debieron ocupar los módulos y las alas de la primera planta.
Hasta el último suspiro
Pese a todo, los efectivos de cada una de estas unidades no se han dado el lujo de bajar la intensidad de operación.
Los patrullajes de la PDI y de Carabineros no han cesado, están buscando a los casi 200 reos que aún se encuentran prófugos, pidiéndole a las personas que están acampando que se entren a sus casas, en virtud de que estas hordas, que podría incluir ladrones, violadores, asesinos y traficantes, están desesperados por huir de la zona y se encuentran sin un peso, sin dinero, alimentos ni ropa para cambiarse.
En el caso de los Bomberos, calculo que hemos salido ya, a lo menos 200 veces , explicó el comandante Enrique Véjar, sin esconder que me siento reventado, pero hay que seguir, no queda otra .