Chillán ayer amaneció en calma. Salvo el ulular de las balizas de Carabineros, Gendarmería y la PDI, quienes han patrullado sin cesar las calles de la ciudad y sus poblaciones en búsqueda de los reos que se escaparon de la cárcel, la urbe inició el día con tranquilidad, con vecinos saliendo a las calles a reparar sus muros, a comprar pan formando colas en las panaderías y a buscar bencina, generando el mismo fenómeno de largas filas en los servicentros.
Más tarde fue el turno de comprar el diario, ediciones de Santiago que llegaron a la ciudad y que se agotaron rápidamente, mostrando en grandes fotos los estragos de un terremoto que no sólo afectó a la Octava Región, como muchos creían, sino que hizo destrozos desde Santiago al sur, botando buena parte de las ciudades donde las casas de adobe son mayoría e impactando con los edificios colapsados en Concepción y los tsunamis en la costa de Talcahuano, Dichato, Cobquecura y Pelluhue.
Chillán en ese instante supo que la había sacado barata, que las casas desordenadas en su interior resistieron bien el sismo, que las panderetas que se desplomaron en rigor fue el saldo positivo de un sismo que, de habernos encontrado con viviendas de peor calidad, pudo haber dejado a la ciudad en el suelo, tal como ocurri{o en el de 1939, con miles de muertos.
Sin embargo no por eso fue menos grave lo ocurrido la madrugada del sábado en la ciudad. Al contrario, edificios emblemáticos de la ciudad como el Mall Plaza El Roble, el Cuartel de Bomberos, el Liceo de Hombres y otros presentan daños estructurales que deben ser evaluados para definir que tan peligroso puede ser ocuparlos de ahora en adelante.
Y más tarde, al menos dentro de las cuatro avenidas en un principio, llegó la electricidad y poco a poco el agua. Y si bien muchas poblaciones de Chillán aún no tienen el servicio, su llegada es inminente, signo inequívoco de que la ciudad ya comienza a levantarse de la emergencia.
Y a diferencia de las escenas que se han visto en Concepción y que también han ocurrido en Santiago, el saqueo no se ha apoderado de la ciudad. A lo sumo inescrupulosos que han aumentado los precios de mercadería de primera necesidad, pero hasta el momento la ciudad está en calma.
Hoy lunes el municipio anunció que recibirá sólo casos sociales en su atención y los Comités de Emergencia de toda la provincia están trabajando a fondo para solucionar los problemas más recurrentes. Chillán y Ñuble enfrentan y suoeran nuevamente la historia, esa que nos marca fuego y que dice que Chillán es una ciudad en movimiento.