Casona de adobe no soportó lo 8.3 grados y está inhabitable. Sólo ayer comenzó a hacer los trámites para su reconstrucción. Está viviendo de allegado donde un hermano, mientras que sus hijos duermen en carpa en el antejardín para resguardar la propiedad.
El caos que dejó la madrugada del 27 de febrero no será borrado del recuerdo de los chillanenses y prueba palpable del terremoto serán las grietas más grandes o pequeñas que quedaron registradas en las paredes de los hogares, donde algunos de ellos se desplomaron casi como castillos de arena, tal como lo que pasó en la casa del gobernador Ignacio Marín, la cual ahora está en pie, pero inhabitable.
Al igual que gran parte de la población de la provincia, Marín tuvo que huir junto a su familia de la vivienda, la que fue construida hace 12 años en la Villa Aithué, en el sector nororiente de Chillán.
“Se fue abajo el lugar donde se guarda el auto, la cocina y las paredes”, relató tranquilo el gobernador ayer a Crónica Chillán, quien pospuso la labor de reconstrucción de su vivienda hasta ayer, ya que para él la prioridad era poner orden a la provincia y solucionar los casos sociales más extremos, pese a tener casi los mismos problemas que la población más vulnerable de la urbe, al no contar con los servicios básicos y saber en las complicadas condiciones en que se encuentra su familia, con toda la carga emocional que significa no tener donde dormir.
La gran casona tenía la particularidad de que fue construida en adobe, por lo que se entiende el porqué no resistió los 8.3 grados del terremoto. “Es una opción personal el haberla construido en adobe, lo que pasa es que me gusta el estar conectado con la tierra y hacerla en este material me permitía ese contacto”, precisó el gobernador provincial.
El registro del siniestro para optar al seguro, al banco donde solicitó el crédito hipotecario, sólo lo pudo hacer ayer, en su hora de colación, para no entorpecer su labor administrativa, donde espera que el seguro le cubra la pérdida que se registra en la instalación de gas, las grietas de las paredes, las vigas que están rotas, la caída del garage y todo lo que está inutilizable, en resumen, casi la reconstrucción de la casa.
“En estos momentos estoy viviendo con mi esposa en la casa de mi hermano que está al lado de mi casa, y mis hijos están acampando en el antejardín por el temor a que nos entren a robar o algún tipo de saqueo”, comentó el gobernador, quien sigue trabajando al máximo por recuperar la provincia que tiene a su cargo.