El llamado “segundo terremoto” que tuvo su epicentro en Concepción, se sintió en nuestra ciudad en algo así como grado 3. Y es que este fenómeno social, que desnudó la falta de orientación y desarrollo moral de un sector deleznable de la sociedad, se patentó en los saqueos penquistas que comenzaron por la consecución de víveres, para pasar al hecho de robar no por necesidad sino que por tener lujos, por satisfacer su arribismo y por complejos.
Este horror incalculado llegó a Chillán, de seguro como un efecto colateral de la siempre noble intención de informar a través de las redes sociales de Internet, el teléfono y las radios. De pronto, y aproximadamente a las 23.00 horas de la noche de ayer, el rumor ya era vox populi, y decía que hordas de pobladores de la periferia de Chillán estaban invadiendo las villas y conjuntos residenciales más acomodados con el objetivo de saquearlas.
Los vecinos reaccionaron al rumor y ataban cuchillos a los palos de escoba, creaban barricadas puestas como defensa en la entrada de los condominios, fogatas y grupos de alerta noche y día para repeler a las supuestas jaurías de malnacidos.
“Es imposible determinar cómo se expandió por la ciudad el rumor de que en ciertas poblaciones de la ciudad se estaban coordinando para atacar y saquear a los vecinos de las villas y barrio. Algunos dicen que se empezaron a organizar por Facebook, y que algunas personas de, por ejemplo, la Vicente Pérez, iban a saquear a las villas del Parque Lantaño. También que la de Los Volcanes atacaría a las de Doña Francisca o que los de la población Bonilla atacaría a la gente de la Villa Barcelona, Emmanuel y las de la Villa Santa Marta”, explicó el prefecto de Carabineros, Óscar Medina Garrido, quien prosiguió aclarando que “esto finalmente, quedó demostrado ser sólo un rumor, tal vez un chiste de adolescentes de muy mal gusto, y que no hizo más que sembrar el pánico entre nuestros vecinos”.
Pero si hay algo que sí logró el famoso rumor, fue el hecho de que demostró que sí hay gente dispuesta a dar lucha a muerte contra quienes atenten contra la seguridad de sus familias. “Usted, amigo que es del diario, escriba que queremos, que exigimos toque de queda, que en lo posible decreten Ley Marcial (disparar a matar a quienes sean hallados robando, asaltando o portando armas de fuego en el contexto de situación de catástrofe). Hoy a quedado demostrado que los delincuentes se sienten seguros, avalados por este gobierno y por la mano blanda de la justicia, ellos se burlan de los carabineros porque saben que están cada día más atados de mano para repelerlos”, dijo Franco Sáez, vecino de la Villa Barcelona, a nuestro equipo que salió a las calles a reportear durante una madrugada nublada, de luna difuminada y en la que el miedo se sentía en el aire.
Como en las películas de zombies, cuando se juntan los vecinos en torno a fogatas, con chuzos, palos, palas, rastrillos, cuchillos, hachas, martillos para defenderse de los embates de los demonios, la gente salió a las calles una vez que por las radioemisoras se escuchó a algunos auditores acusando haber visto grupos hasta de 10 personas merodeando por aquellas villas, especialmente las que a esa hora no contaban con electricidad.
“Quiero puro que llegue el sol, caballero, quiero que amanezca luego, esto de estar sin luz es desquiciante, más encima sabiendo que andan presos sueltos, que los delincuentes se están organizando para venir a saquear nuestras casas. Los Carabineros y las camionetas de la PDI han pasado por acá ya como tres veces y nos han dicho que estemos tranquilos, que no está pasando nada, pero uno con lo que ha visto, con lo que ha escuchado, no sabe si creerles o no, además ya en menos de dos horas hemos escuchado disparos como en tres oportunidades. Por favor, que salga luego el sol”, dijo Eugenia Videla, vecina de la Villa Emmanuel, mientes desde su casa miraba una fogata que a menos de 10 metros habían encendido un grupo de personas, entre ellas su padre y su hermano menor, para mantenerse en vigilia.
Llamado a la calma
Lo peor de todo es que quien traía un arma de fuego consigo era considerado casi un líder entre los desesperados vecinos. “Es que no puede haber nada peor que eso, ni Carabineros tiene la instrucción de abrir fuego, en ninguna circunstancia, por lo que hago un llamado para que la gente no salga con armas de fuego a la calle. Para tranquilidad de nuestra ciudadanía, Carabineros va a duplicar sus patrullajes nocturnos y vamos a trabajar con mucho esmero para que la población descanse pacíficamente y logren conciliar el sueño, porque todos andamos faltos de sueño, por eso andamos irascibles y de mal genio”, reflexionó el coronel Medina.