Hoy se espera que la luz sea repuesta a través de un equipo electrógeno. Patrullajes de grupos ciudadanos para evitar los robos a las viviendas devastadas y gente que duerme en sus casas para evitar los saqueos, es el panorama que vive la comuna.
Muchos han sido los testimonios que han surgido después del terremoto de la madrugada del 27 de febrero, que asoló con especial fuerza las comunas del secano costero, cercanas al epicentro, y que devastó buena parte de Cobquecura, Quirihue y Coelemu, especialmente en el sector de Perales, donde el sismo arrasó con toda su fuerza viviendas y enseres, dejando incomunicados a sectores que hasta hoy aún no cuentan con los servicios básicos y que gracias a la fuerza de la misma comunidad han sabido sobreponer ante las dificultades que ha generado el sismo.
Una de las voces que se alzado para poner una voz de alerta y exigir la ayuda que aún no ha llegado a esta devastada zona ha sido la del periodista Wilson Ponce, quien vivió el terremoto en Quirihue, mientras trataba de salvar con vida a su familia.
“Desde el momento en que ocurre el terremoto y sabiendo la magnitud que estaba generando, con casa destruidas, la gente que corría en la noche, quienes lloraban y estaban con su familia y se abrazaban, lo que se generó ahí fue toda una corriente solidaria que fue increíble, pero después empezó la amargura de ver que estábamos solos y de verdad estábamos solos”, cuenta Wilson Ponce sobre ese amargo día y la sensación que sentían muchas familias. “Hasta ayer la comunidad de Quirihue se organizó por sus propios medios a través de la Oficina Municipal de Protección. Parte fundamental fueron los Bomberos, quienes han sido increíbles, quienes han estado tres días sin visitar a sus familias, comiendo lo justo y necesario, donde han estado acuartelados para servir a la comunidad”, destacó el reportero, que se ha paseado por varias radios de Chillán contando su testimonio.
Y en la zona del Valle del Itata lo que en estos momentos falta es “el tema del abastecimiento de combustible, para que los bomberos puedan circular y entregar agua, pata los camiones aljibes particulares, para la gente que ha estado ayudando. Inclusive hay jóvenes quirihuanos que estaban de vacaciones y que son constructores civiles, arquitectos que recorren la ciudad y evalúan los daños de las casas, donde todas las viviendas de adobe, que son más de 800, tendrán que ser demolidas”.
En tanto, la necesidad de alimentos hasta el momento se ha visto cubierta por el supermercado local y las farmacias desde ayer han estado atendiendo a mediana capacidad. Lo que sí falta es agua, la que es intentada ser repuesta por gente de Essbio, quienes llevaron a la comuna dos vehículos con 10 mil litros de agua, que se depositaron en el hospital de Quirihue y se acabó. “El alcalde vino a Chillán y realizó gestiones para conseguir alimentos con la Junaeb, raciones alimenticias para la gente de 300 raciones”, agregó Ponce, quien detalló que lo que más necesita la comuna son pañales y leche para los niños.
En tanto, se anunció que hoy a más tardar debe quedar repuesta la luz eléctrica, la que será conseguida a través de un equipo electrógeno.