Toque de queda. Esa fue la orden que emanó desde la boca del jefe de plaza regional, general Guillermo Ramírez, quien se encuentra en Concepción, y que al conocer el clima de inseguridad que ronda en la ciudad y la exigencia desde la comunidad de instaurar este estado de excepción, no lo dudó y decretó esta orden, que rige desde las 20:00 horas de ayer hasta las 6:30 de hoy, donde nadie podrá transitar por las arterias de Chillán a excepción de las personas que tienen salvoconductos.
A las 20:00 horas las calles de la ciudad, que momentos antes se vieron pobladas por la gente que regresaba de sus trabajos, estaban desiertas. Sólo el contingente militar que desde la entrada del Regimiento salió a cumplir el mandato solicitado por los vecinos era visible, quienes esperan alejar a los delincuentes que, según ellos, asechaban sus casas para poder saquearlas, aunque la autoridad ha aclarado que se trata más de una sicosis colectiva
“Es una muy buena medida, la estábamos implorando a las autoridades que la pusieran en marcha, lo bueno es que ahora vamos a poder dormir tranquilos y con la confianza que los militares nos cuidarán de los que quieren saquear nuestras casas”, reflexionó María Lagos, de la población Ampliación Purén.
Pese a que los vecinos de sectores acomodados y hasta los más pobres se habían preparado para afrontar el rumor de que una turba de delincuentes iría a saquear sus villas, lo que jamás se pudo comprobar, la un tanto afiebrada medida del estado de excepción seguía siendo exigida con mayor fuerza en las reuniones del Comité de Emergencia que preside el gobernador Ignacio Marín, ya que ésta sería la única fórmula para que la tranquilidad y el buen dormir llegara a los hogares de los chillanenses.
“Fue lo mejor que pudieron hacer por nosotros, porque no se podía dormir con los disparos que se escuchaban y los patos malos siempre se aprovechan de estas situaciones. Ojalá que la tranquilidad llegue y las cosas se restablezcan”, dijo Óscar Arias, quien vive en la población Sarita Gajardo.
Las supuestas hordas de vándalos, que los rumores decían estaban a la espera que se oscureciera para comenzar el pillaje, motivaron la medida, que no deja de ser incómoda para aquellos que deben trabajar tras las horas de toque de queda.
“Es muy bueno que ya nadie pueda andar en las calles, porque el que quiera robar tendrá que vérselas con los militares. Era necesario”, afirmó Teresa Viscay, de la población Nueva Río Viejo.
Con este estado se restringe la libertad de movimiento y el derecho a reunión y actos públicos, lo que será controlado con la fuerza militar y con cooperación por parte de Carabineros e Investigaciones de Chile.
“Habíamos pasado una mala noche, acá se vio como un grupo de jóvenes quería entrar al jardín infantil a saquearlo, es bueno que salgan a las calles para que nos den seguridad”, afirmó Carlos Román.
Consideraciones
Pero no sólo la comunidad solicitó el toque de queda, sino que las autoridades, como el Obispo Carlos Pellegrin, el alcalde de Chillán Viejo Felipe Aylwin y el de Chillán Sergio Zarzar, quienes pidieron que se decretara el estado de excepción e incluso los dos ediles viajaron ayer a Concepción para requerir al general Ramírez que se tome esta medida.
“No queremos que ocurra lo de Concepción, por eso estamos pidiendo con anticipación el toque de queda como medida de precaución, por la presencia de bandas organizadas de delincuentes que se movilizan en vehículos sin patente. Además se suma a todo esto la fuga de 269 presos de la cárcel, 190 de los cuales no han sido recapturados y si de mi dependiera, hace rato que estaríamos con toque de queda”, sentenció el alcalde chillanense.
Dentro de las consideraciones a tener en cuenta sólo pueden transitar por las calles las personas que tengan salvoconducto, que es entregado a casos específicos. “En caso que se de una réplica fuerte, las personas se deben quedar en la entrada de sus casas, en todo caso las patrullas entenderán la situación”, afirmó el gobernador Ignacio Marín.
En tanto, para las personas que vienen desde fuera de la comuna se encontrarán con un perímetro de seguridad, a la entrada de Chillán y Chillán Viejo, donde estarán patrullas que no permitirán el ingreso y deberán esperar que el reloj marque las 6:30 para ingresar, pero en caso de ser urgente su ingreso deberán hacerlo saber al encargado del destacamento.
“Si una persona necesita trasladarse al hospital por una emergencia, tendrá que llevar las luces interiores del vehículo encendidas y con las luces intermitentes y se deberá identificar ante una patrulla, la que entenderá la situación”, concluyó el comandante y coronel del regimiento Juan José Díaz.