Pese a que la orden que Carabineros y la PDI tienen es de, en caso de capturar a un reo fugado desde la cárcel de Chillán, entregárselos directamente a Gendarmería, sin ningún trámite de por medio, en la lista de los controles de detención celebrados en el Juzgado de Garantía figuraba Claudio Alejandro Muñoz Sarabia, uno de los fugitivos que aprovecharon el terremoto y el posterior incendio que los mismos penitentes generaron, para arrancar del centro de cumplimiento penitenciario local.
¿Qué pasó? Imposibilitado de traicionar los impulsos dictados por su ADN, salió a robar al centro de la ciudad. Y claro, como la ciudadanía no está para sutilezas ni para hacer vista gorda a los ataques delictuales, lo atrapó, no sin hacerle una que otra “caricia”.
Cometido entonces un nuevo ilícito, este sí debió pasar por el tribunal para sumar una nueva condena en su contra.
Muñoz Sarabia, quien registra domicilio en el sector de Chillancito, en Concepción, empujó a la señora A.R.N.M., quien estaba parada junto a su nieta esperando locomoción, a la altura de la Panadería Ñuble, en calle Maipón. Tras esto le arrebató una gargantilla y salió arrancando, pero los chillanenses que han demostrado no dejarse vencer por los miedos ni las destrucciones, comenzaron a gritar en pos de atrapar a este antisocial, y le dieron alcance.
“El delito se tipifica como robo por sorpresa, y el imputado, que es uno de los fugados de la cárcel, cumplía una condena por 10 años y un día por el delito de robo con violencia, quedándole 4 años y dos meses por cumplir”, explicó el fiscal Patricio Montecinos.
El magistrado Carlos Benavente dio la orden para que se llevaran a Claudio Muñoz Sarabia a terminar su condena al centro el Manzano 2, en Concepción, citándolo además a acudir a un juicio abreviado para ser condenado por este nuevo crimen, el próximo 9 de abril.
Dos “fugados” más
No pasaron ni 5 minutos de que terminó la formalización de Muñoz Sarabia, cuando el fiscal Patricio Montecinos recibió un llamado de la PDI anunciándole que había caído otro más. “Al parecer fue atrapado en Chillán Viejo”, comentó el fiscal.
Indagaciones posteriores hechas por nuestro medio permitieron confirmar que se trataba de Iván Andrés Rodríguez Cortínez.
Pero curiosamente y como resultado de la intensidad con la que se busca a los fugados del CCP, policías que participaban de un allanamiento en el que fueron encontrados más de los reclusos, logaron identificar entre los pobladores a Jorge Alberto Améstica Plaza, quien también sería un “fugado”, pero de otro tipo.
Resulta que hace un par de meses, haciendo uso de sus beneficios carcelarios por buena conducta, salió un día a su casa y decidió no volver más. Améstica, quien vive en la población Jardines del Sur, cumplía una condena por 10 años y un día por el delito de robo con intimidación, quedándole, como en el caso anterior, cuatro años para finalizar su castigo.
A Améstica se le condenó por el delito de “quebrantamiento de condena” y fue devuelto al CCP de San Carlos, ya que era ahí donde estaba pagando sus pecados.