90 horas estuvo incomunicada la comuna, sin luz y sin telefonía. Sin victimas fatales, la comuna hasta el momento pudo proveer de agua a Quiriquina, Pueblo Seco, San Miguel y San Ignacio.
El terremoto golpeó fuerte a San Ignacio, comuna que recién ayer pudo restablecer sus comunicaciones con el resto de la provincia. El alcalde, Wilson Olivares, señaló de inmediato cuáles eran los problemas que ahora atraviesa su comuna. “En San Ignacio gracias a Dios no tenemos bajas, tenemos muchos afectados, más o menos 200 damnificados, y cerca de 300 casas irrecuperables que tenemos que botarlas”, manifestó, las que en su totalidad eran de adobe.
Acto seguido, en un tono reflexivo, agregó que “bueno, ya pasamos lo peor, estuvimos incomunicados, estábamos incomunicados hasta ayer (martes), sin luz, sin teléfono, sin agua, sin nada. Hoy por lo menos estábamos trabajando, por lo menos con un 60 por ciento de recursos energéticos en la municipalidad, pero ahora estamos con luz y estamos volviendo a la normalidad”.
Aunque ahora pueden actuar con mediana normalidad, la logística de la municipalidad ha funcionado a la perfección, como lo calificó el edil. “Con agua estamos bien en estos momentos, estamos llegando con agua a todos lados, debido a que la copa de de 25 mil litros se cayó en la localidad de San Miguel, así que estamos con un camión aljibe que está abasteciendo a todo el sector en estos momentos, Pueblo Seco, Quiriquina y San Ignacio tienen agua”.
La comuna aún se repone del sismo, que ha afectado a gran parte de la población, pero dentro de la comuna el comercio aún no se habilita, pero como dijo Wilson Olivares: “estamos haciendo todo lo posible, por lo menos llegó la luz, para mí era algo importantísimo que llegara, nos vuelve el alma al cuerpo. A mí lo que me interesa es el abastecimiento en Chillán, porque nosotros dependemos de esta ciudad y todas las comunas rurales. Por lo menos en la noche yo fui a Chillán a proveerme de combustible, mientras sea accesible Chillán, nosotros vamos a estar bien”.