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Chillán, Chile, Miércoles 10 de marzo de 2010
Tomó café sin azúcar y comió sopaipillas con los pobladores del campamento Esperanza de Cobquecura
Recorrió las destruidas calles del pueblo y quedó impactada con el desastre.

Entre aplausos y vítores se paseó por las destruidas calles de Cobquecura la presidenta Michelle Bachelet, quien ayer visitó esta comuna costera que fue asolada por el terremoto, convirtiéndose en el epicentro del sismo.
A las 10:29 aterrizó el avión que la transportaba en la pista de aterrizaje que está al lado del mar y no pasó más de un par de minutos para que la caravana comenzara a avanzar hacia el retén de Carabineros, donde le ofrecieron una taza de café.
Desde ese punto comenzó su caminata hacia el Cesfam de Cobquecura, donde se dio el tiempo de saludar y conversar con todas las personas que se le acercaban al paso. El pueblo fantasma que días antes se veía a esa hora producto del terror de las réplicas y de un posible tsunami, cambió radicalmente, ya que a las arterias se volcaron un sin fin de gente que la aplaudía y le pedía que se quedara.
"Pucha la Presidenta que es buena gente, si hasta me abrazó y me preguntó como estaba", le decía una vecina a otra, mientras a paso rápido seguían a la muchedumbre.
Un breve recorrido hizo por el consultorio, donde aprovechó de platicar con las personas que esperaban atención. "Mucha fuerza", era lo que la Presidenta repetía en sus cortos diálogos.
En tanto, en el campamento Esperanza, último punto del itinerario arriba de los cerros, la gente se preparaba para recibir a la Mandataria, por lo que acomodaron unas sillas de playa y una improvisada mesa, la cual adornaron con un florero, para tomar un café.
"Es un buen nombre para estar en un campamento, porque es la esperanza la que más necesitamos para reconstruir Cobquecura", fueron las primeras palabras de Bachelet cuando aterrizó en el campamento.
Tomó café sin azúcar, puso atención a los porotos con riendas que las vecinas estaban preparando y también escuchó una a una las demandas de los vecinos, donde Luis Gaete tomó la voz de los 150 pobladores.
"Presidenta, por qué no se queda un año más gobernado", fue una de las tantas solicitudes que recibió la Mandataria, a la cual a todos les dio respuesta.
En el breve café que se sirvió les explicó el porqué algunas localidades no han recibido alimentos, a lo que su respuesta sacó risas.
"Sabemos que ustedes están más afectados, entonces hacemos lo que hay que hacer, partir por los que están... me están grabando así que voy usar una palabra elegante. Iba a decir más fregados (risas), no, es muy castizo, pero es más entendible", comentó la Presidenta.
En cada carpa que componía el campamento Esperanza, terreno que fue facilitado por el concejal Luis Rodríguez, quien también estuvo al lado de la Mandataria saludándola, estuvo Bachelet, donde su rostro reflejó el drama que están viviendo los pobladores y donde más de un recuerdo se llevó, ya que era tanto el cariño que las personas querían demostrarle que le amasaron y frieron unas sopaipillas con zapallo para compartir con ella.
"Es tan extraña esta sensación Presidenta, porque siento una inmensa alegría de tenerla acá y que nos escuche, pero también una pena grande, porque nuestra casa se vino abajo. Muchas gracias por estar con nosotros", le dijo una de las tantas dueñas de casa que estaba en el campamento.
A lo lejos los niños eran entretenidos con juegos, por un grupo de personas que desde Chillán viajaron para entregarles diversión, lo que fue advertido por la Presidenta, que se acercó a agradecerles y a estar junto a los más pequeños.
"Hola tía Bachelet", fue el saludo que recibió, finalizando su recorrido para tomar su avión.