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Chillán, Chile, Domingo 14 de marzo de 2010

Nelson Anabalón, arquitecto del Serviu, evalúa el comportamiento estructural de la provincia tras el terremoto

"En Chile tendemos a ser todos maestros"

El profesional afirma que debe existir más fiscalización en las construcciones para que estas se hagan bien.

Un hombre sin miedo a los terremotos y menos a los temblores es la forma como se autodefine Nelson Anabalón, arquitecto y funcionario del Serviu local, herencia que proviene de sus padres, quienes desde pequeño le inculcaron este valor que por estos tiempos es apetecido, sobre todo por la gente que vive en edificios.

Desde el 27 de febrero comenzó a trabajar en la visita a las construcciones en altura que ha hecho su repartición, para constatar el estado en que se encuentran. Y en ese ajetreo, se da un tiempo para hacer una evaluación estructural de Chillán post terremoto.

-¿Cómo respondió la provincia con sus construcciones?

-Por la intensidad del terremoto, todo lo que era construcción en adobe antiguo se vio colapsada, pero todo lo que es vivienda normalizada, es decir, que cuenta con permisos de normalización, y dentro de esas están las construidas por nosotros (Serviu), las que tuvieron un buen comportamiento.

-¿Ningún daño?

-Claro que sí, y se registran sólo daños menores y también hay un problema de inseguridad en las ampliaciones o las construcciones que se han hecho sin permiso, así que como diagnóstico, por lógica el adobe no es un elemento estructural, por lo tanto se vio colapsado y hay que poner más cuidado en las ampliaciones, tienen que hacerse con más resguardos y con permisos que correspondan, ya que así podríamos haber evitado mayor cantidad de daño en viviendas de la ciudad.

-Y en infraestructura vial, ¿hay balance positivo?

-Hubo un buen comportamiento como catastro de pavimentos, sólo tenemos lugares puntuales como Campanario, en que se vio perjudicado por la intensidad del sismo, mayoritariamente las redes o las plantas elevadoras de agua, que eso dejó de funcionar.

-¿Qué edificios importantes necesitan demolición?

-De los edificios públicos donde se hizo un catastro, ninguno tuvo daño estructural que requiera demolerse. Ahora, por solicitud del jefe de plaza, se está revisando la evaluación, en conjunto con el municipio, de los edificios de más de cuatro pisos y hasta el momento, de acuerdo a los antecedentes que tengo, ninguno amerita la demolición, si hablamos como edificio, como estructura mayor.

-¿Nunca más adobe para construir viviendas en Chile?

-En la situación actual, igual hubo construcciones de adobes nuevas que en algún punto fueron colapsadas, es así que hay que descartar el adobe como posibilidad constructiva. Incluso nosotros lo vimos en viviendas Serviu, construidas por el Estado, y en el caso de Ninhue, en que la ampliación era en adobe y esta se destruyó completamente y quedó inhabitable; en cambio la parte de adelante de la casa no sufrió ningún daño.

-Antes del terremoto se habló de demolición del Teatro Municipal. ¿Cree que debe ser así?

-La opinión que tengo es de arquitecto, que la di también antes del terremoto y no soy partidario de la demolición del edificio del Teatro Municipal por un problema de memoria urbana y porque creo que tiene una buena resistencia a los temblores. No sé como se comportó, pero supongo que es igual que el edificio nuestro que no sufrió daños mayores, pero no tengo mayores antecedentes de cómo se haya comportado, pero no estoy de acuerdo con que se demuela.

-¿Qué le parece la caída del techo del sector Pacífico del Nelson Oyarzún?

-En este caso sólo he visto por fotografía que se desprendió una marquesina, pero no puedo opinar porque no conozco los motivos. Como soy técnico me gusta tener mayores antecedentes para pronunciarme al respecto, no sé si lo que se produjo fue un vaivén o si fue un problema del pilar que lo sustenta.

-¿De la torre del hospital se puede pronunciar?

-Ese daño fue evaluado por profesionales. Al principio cuando hay un colapso la gente tiende a pensar que hay que demoler todo, porque tiene problemas estructurales, pero hay cosas que se producen en las estructuras del edificio, que ahí significa colapso e inhabitabilidad, y lo otro significa los muros divisorios o muros medianeros y en ese aspecto el hospital, y de acuerdo a lo que informó el ingeniero civil que visitó esta estructura, no tiene problemas estructurales sino que envolventes, por lo tanto no creo que el diagnóstico inicial sea tan fuerte.

-¿Qué políticas hay que incorporar tras el terremoto en el Plan Regulador?

-El Plan Regulador y los sismos, a nivel intercomunal, se verificó y consideró el concepto de entorno, o sea, en el intercomunal están definidas las zonas y áreas que no deben ser pobladas. Si ahora se detectan fallas hay que implementarlo acá en Chillán, no tengo entendido si hay alguna falla o un elemento que no nos permita construir, pero en Yungay, donde hay una población que está en el ingreso a la ciudad, evidencia un elemento de falla, lo mismo que en el caso de Coihueco, donde hay una grieta que nos cortó pavimento, casa, etc., así que si existen elementos de ese tipo van a servir como antecedentes para el Plan Regulador , para agregarlo al estudio de impacto ambiental que se hizo. Pero en Chillán desconozco si hay una falla geológica.

-En la población Vicente Pérez hay una grieta que cruza algunas casas...

-Bueno, entonces también hay que considerarla y eso es crítico y tiene que quedar incorporado en el Plano Regulador, porque siempre van a ser puntos vulnerables y se definen zonas de restricciones.

-¿Cuál es su tesis sobre cómo debe reconstruirse Cobquecura?

-Efectivamente, Cobquecura es un ejemplo, pero a mí me tocó recorrer Pelluhue, Ninhue y en todas las ciudades se da el hecho de que la destrucción está en los cascos patrimoniales. En qué sentido es importante mantener esto, en que está relacionado con la identidad de los pueblos, así que por lo tanto creo que debe haber un mayor aporte en recuperar la imagen de las ciudades, tal vez no con construcciones de adobe, pero sí manteniendo ciertos conceptos como lo son las alturas de las viviendas, la no existencia de antejardines, los elementos que van a recuperar la identidad de los pueblos. Para mí los lineamientos que se están siguiendo son súper válidos y están siendo considerados dentro de las políticas del nuevo gobierno, de reconstrucción más que de reposición.

-La norma básica de construcción para edificios que deben permanecer en pie tras un terremoto, como los hospitales, ¿debe aumentarse?

-La norma existe, pero no creo que sea un reforzamiento lo apropiado, sino que tal vez el sistema de fiscalización sea más necesario. Nosotros vemos que el año 2005 hubo una modificación en la ordenanza general de urbanismo y construcción, en el sentido que ya las municipalidades no tienen ninguna responsabilidad sobre las características de materialidad constructiva de los edificios, sino que solamente tienen una responsabilidad urbanística. Se necesita retomar cierta fiscalización para que estos proyectos que tienen una estructura que resista efectivamente, se construyan como corresponde. La norma existe y es valedera, y si se construye bien, funciona. Hay cierta cantidad de edificios, un porcentaje, que colapsó, y ese porcentaje tiene que ser cero, porque la norma está hecha para que no colapsen y creo que va más por un tema de fiscalización que dictación de nuevas normas.

-¿Qué debe hacer la gente que va a reconstruir sus casas y qué no debe hacer?

-Claro ejemplo es el de los cascos antiguos, que es construcción en adobe, en las cuales sabemos que no son resistente a los terremotos, por lo tanto ahí no hay un pecado de los usuarios. Lo que sí es pecado son las ampliaciones sin permiso y que no cumplen normas. A mí me tocó ver muros en que la enfierradura estaba sin hormigón, porque con el movimiento el hormigón se demolió; por lo tanto no cumplía con la cantidad especificada, así que en eso hay que apoyarse en los profesionales que corresponden y no improvisar. En Chile tendemos a ser todos maestros, pero hay que tener un apoyo técnico para que las cosas salgan bien.

-¿Se puede vivir en altura sin preocupación?

-La construcción en altura ha sido un proceso súper lento, desde el terremoto del 60 que implicó que la gente no quisiera vivir en altura y recién en el 70 se construyó la torre Rucamanqui, pero no es una tónica o decisión del chillanense vivir en altura. Comúnmente estaban siendo ocupados los departamentos por familias que por seguridad se iban a estos edificios o por adultos mayores, o por profesionales que venían de otra ciudad y este terremoto demostró que esos 50 años se derrumbaron. Eso es una cosa cultural, o sea, cómo le damos la seguridad a las personas que las cosas van a funcionar. Hay edificios que han sido despoblados, independiente de los daños, siendo que éstos no tienen ningún problema estructural, por lo tanto no es una cosa de apoyo o seguridad técnica que se le dé a las personas para que vuelvan a sus departamentos, sino que es una cosa de cambio cultural o seguridad mental.