Transportistas escolares de la región ven complejo el trabajo para este año
CAMBIOS. Son alrededor de 2000. Hoy han migrado a otros trabajos para poder vivir.
A casi un año de la llegada de la pandemia a la región de Ñuble, la realidad de al menos unas 2 mil personas que trabajan como prestadores del servicio de transporte escolar, parece que no variará mucho, porque los cambios los logran visualizar luego que finalice el primer semestre del año y todo dependerá de los alcances y efectos de la vacunación contra el covid- 19.
En un tono poco esperanzador, el presidente de la Asociación de Transporte Escolar y Turismo de Chillán, Rony Vargas vislumbró que "este año no se ve muy bueno, pero al menos esperamos tener suerte en el segundo semestre, pero ahora, para el inicio del año escolar dependemos totalmente de las vacunas para el covid-19".
Vargas no solo hace seguimiento a la evolución de la epidemia que ya empezó a dar los primeros pasos junto a una vacuna, "sino a la confianza que pueden tener los padres y apoderados de poder y querer mandar a sus hijos a clases. Si bien es cierto que el Estado ya dispuso de todos los establecimientos educacionales que estén en condiciones y que ya pueden recibir a los alumnos, aún hay poco confianza de mandar a los niños a clases".
Ante la incertidumbre que es latente para este trabajador y sus colegas, se une la modalidad de estudio que asumirá los establecimientos educativos "lo que repercuten que los niños irán a clases 15 días, y para el transportista escolar esto no es viable".
Además que por las medidas sanitaria del distanciamiento físico establecida, "si antes en el furgón llevaba a 20 niños ahora va a llevar 10. Entonces económicamente es menos viable para el dueño del transporte escolar. Desde este punto de vista es muy malo lo que se viene para nosotros".
Comentó que estos efectos irradian sobre unas 2 mil personas en la región "entre conductores y asistentes, evidentemente que ahora nadie está en condiciones de pagar un asistente".
Cambio
Uno de los que han cambiado de formato de vehículo, pero que se sigue desempeñándose como chofer, es Javier Pañez, quien hace 2 años decidió incursionar en el rubro, en el cual solo trabajó durante el 2019 e inicios del 2020, pero desde que llegó covid- 19 cambió el llamado de los apoderados, por el sonido de los pasajes del servicio de traslados Urbe.
"Actualmente, nuestro regresó es bien difícil, de hecho el viernes 12 de febrero tendremos una reunión con el presidente de la Confederación, pero a grandes rasgos ya nos ha dicho que va a ser complicadísimo este 2021, ya que va a haber modalidades de estudio con 2 semanas en clases presenciales y 2 en casas, así que va a hacer muy complicado".
Pañez, comentó que "ya hay tíos que han vendido sus furgones escolares, otros no van a trabajar este 2021, el panorama se ve bastante complicado".
Debido a los daños en la economía que ha causado la pandemia, Pañez migró a trabajar con su vehículo como Urbe, mientras que el furgón está guardado en casa, ante su modalidad de trabajo reveló que los ingresos "del día, me alcanzan para el día, para el momento".
Un capítulo, o ya casi seriado, le ha tocado vivir a Aurora Martínez, mejor conocida como la "Tía Loly", quien durante 25 años ha dedicado su vida a con llevar y traer a estudiantes del Colegio San Vicente, Purísima, Padre Hurtado y Adventista en el centro de la ciudad.
El próximo 16 de marzo de 2021, la "Tía Loly", cumplirá un año sin hacer su habitual recorrido, para ella " es muy difícil que regresemos, es lo que todos queremos, pero aún la vacuna no ha llegado a todos y muchos papitos no van a querer mandar a sus hijos", mientras tanto ella vive de su pensión y comparte los gastos con su hermana " allí las 2 nos apoyamos, y vamos viviendo".
"Ya hay tíos que han vendido sus furgones escolares, otros no van a trabajar este 2021, el panorama se ve bastante complicado"-
Javier Pañez, Chofer de furgón escolar
Uso de furgones en pandemia
El chofer y pasajeros deben usar en todo momento la mascarilla y cambiarla ciando está se humedezca.
Se recomienda instalar una lamina plástica que separe las zonas del conductor y la de los pasajeros.
Debe existir distancia social entre cada uno de los usuarios, además de privilegiar el uso de las ventanillas.
Cada establecimiento educativo establecerá protocolos ajustados a la realidad sanitaria.